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Abrir una cuenta de banco. Cosa complicada. Eso de no ser europeo en Europa puede acarrear unas cuantas dificultades. El primer paso para ser alguien aquí es tener un RIB. ¿Qué es un RIB? Pues es una clave que un banco te asigna al abrir una cuenta para poder hacer depósitos y retiros y sin la cual no ves un centavo de tu sueldo nunca. Claro, ni tardos ni perezosos corrimos a sacar nuestro RIB en alguno de los múltiples bancos franceses. Ahora sí, con el riesgo de parecer chauvinista, si alguna vez me quejé del sistema bancario mexicano ¡pido disculpas de rodillas! Primero cada uno de nosotros fuimos al primer banco que se nos atravesó. Craso error, uno no puede abrir una cuenta en cualquier banco, hay que ir al banco que está cerca de tu casa. ¿Y qué hacemos si aún no tenemos casa? Buena pregunta, pues eso dependerá del banco que esté en su mira. Algunos te aceptan una carta de la persona con la que vives, llegando a la exageración de que esa persona tiene que firmar para cada cosa que vayas a hacer, como si fueras menor de edad. En otros casos ni siquiera te dan esa posibilidad. Ahora, para poder rentar y tener casa, ¡primero hay que tener una cuenta! ¿Acaso soy yo el único que encuentra esto paradójico? En fin, si por algún milagro de la providencia pudieron tener un domicilio fijo, ahora sí pueden ir al banco. Tomen en consideración que los funcionarios bancarios están tan ocupados que hay que sacar cita hasta para que te den la menor información. Entonces uno va, saca cita (para cuando ellos puedan, desde luego), vuelve ese día y… te dan la información de los papeles que debes llevar para poder abrir una cuenta ¡Suerte! En caso de que ya tengas casa, todos los bancos te piden un Titre de Séjour, forma migratoria que el rectorado tramita y que uno recibe por ahí de Diciembre. ¿Y ahora, quién podrá ayudarnos? Bueno, pues depende de cada banco, perdón, de cada sucursal. Por increíble que parezca, cada sucursal del mismo banco tiene exigencias distintas. De tal forma que algunos asistentes tienen cuentas de banco en bancos que a mí me rechazaron de entrada. Total, en nuestra sucursal se apiadaron de nosotros y nos dieron la oportunidad de abrir la cuenta (en otra cita, desde luego, ya la tercera) con la visa y el contrato de renta. Y ahí vamos, bien contentos, sólo para enterarnos que teníamos que esperar una semana más para saber si el banco había aceptado o no abrir nuestra cuenta. Y volvemos a la semana. ¡Nos aceptaron! Muy bien, peeeero. No hay tarjeta, ni chequera, ni nada, sino hasta recibir el primer sueldo, no vaya a ser que uno salga medio ratero e intente vaciar una cuenta sin fondos… Bueno, está bien, viviremos de nuestros devaluados pesos que cada vez se van haciendo menos, porque cabe aclarar que si a alguien se le ocurrió traer dólares u otra moneda para cambiar aquí, ¡error! Las casas de cambio son unas ladronas que te pueden sacar hasta el 20 por ciento de pura comisión, más tasas fijas, impuestos y desde luego, el tipo de cambio. Bueno, pues llegó el primer mes, voy a sacar mi tarjeta, un día después de que lo hicieran mis compañeros. Llego y mi consejera (porque ni siquiera se puede acudir a cualquier empleado) estaba enferma, por lo que me atendió otro tipo, grosero y apestoso, quien me dijo que no podía sacar tarjeta sino hasta el segundo mes y que le hiciera como pudiera. Claro que me dieron ganas de mentarle la madre, sobre todo sabiendo que sí se podía. Pero bueno, volví a la semana con mi consejera y ella me tramitó todo, y me anunció que tendría que esperar 10 días a recibir una notificación en casa para presentarme otra vez en el banco para sacar la tarjeta. ¿Entonces cómo iba a retirar mi dinero? Pues en ventanilla, de esa sucursal. Porque si creen ustedes que como en cualquier banco normal de este mundo pueden retirar dinero de su cuenta en cualquier sucursal del mismo banco, han vivido en el engaño. No se puede, y desde luego se enojan. Así que si por alguna razón no están cerca de su sucursal, pues hay todo un procedimiento cavernario en el que hay que llenar unas formas, mandar un fax, hablar por teléfono y casi con el dueño del banco para ver si te pueden dar TU dinero. De chequera, ni hablar, otros quince días. A pesar de todo, creo que he tenido suerte. Mi banco me dio una tarjeta internacional con la que puedo pagar en las tiendas, aunque no por internet. En La Poste te dan una tarjeta con la que no puedes pagar en ningún lado, porque como venimos del tercer mundo, nos creen unos consumados estafadores (y aquí toso yo, porque habría que preguntarse de dónde sale el dinero que nutre a los bancos franceses) y en otros bancos ni siquiera te dan tarjeta, no vaya a ser. Así que la siguiente ocasión en que crean que su banco no trabaja bien, esperen a llegar a Francia. ¿Qué clase de favor nos estarán haciendo al tener nuestro dinero? Óscar Holguin
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