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¿Y qué es esto de ser Asistente de Lengua?
Pues es un trabajo como cualquier otro (sí, somos asalariados,
no becados). Es decir, nosotros trabajamos, ellos nos pagan.
Nadie le hace un favor a nadie. El Asistente de Lengua trabaja
para el Rectorado de la Academia de París o la que le corresponda,
quien lo asigna a uno o dos liceos, inclusive tres, en los cuales se
ha de poner en contacto con los profesores de lenguas para, literalmente,
hacer lo que ellos indiquen. Este concepto es muy amplio. Hay profesores
que tienen ciertas necesidades y dan instrucciones de lo que quieren
que su asistente haga, hay otros que no te dicen nada y te dan carta
blanca para que tú hagas lo que quieras y hay otros que ni siquiera
te necesitan y te dan la libertad de ir o no. Así que el Asistente
asiste, pero también enseña, juega, canta, baila y en
algunos casos, no hace nada. Nuestro trabajo es de 12 horas por semana,
lo que realmente no es mucho, si es que están bien acomodadas
y no tienes huecos de cinco horas entre clase y clase y pierdes todo
el día por trabajar dos horas. En mi entrevista (Hermosillo) habíamos aproximadamente 40 candidatos un día y 40 el otro. Las entrevistas son mitad en francés (con un representante de la Embajada Francesa) y la otra mitad en español (con un representante de la SEP). Ahora sí que a cada quien le preguntan cosas distintas, según tu perfil y lo que contestaste en los formularios. Hubo entrevistas en las que te hacían dictados, te preguntaban a qué edad le salió el bigote a Pancho Villa y casi te comían si les decías que París era tu primera opción (que las rentas muy caras, que por qué no a otro lado, que Francia no sólo era Paris…). Otras fueron más ligeras. Total, a esperar de nuevo. Para marzo sale la lista final de asistentes aceptados. Pero aún no canten victoria, porque será hasta abril cuando te avisen si quedas en alguna gran ciudad o en un pequeño pueblo en medio de las montañas, cual Heidi. De los 150 asistentes aceptados, sólo 5 fuimos asignados a Paris. En abril hay una reunión en la ciudad de México, a la que también hay que ir absorbiendo gastos, lo cual en mi caso ascendía casi a 500 euros. Finalmente en julio hubo que asistir a un seminario de una semana en la ciudad de México, absorbiendo gastos de transportación aunque ya no de hospedaje ni alimentación. A todos esos gastos que si suman dan una cantidad importante, hay que añadir el boleto México-Francia-México, que aunque después te dan la jugosa cantidad de 500 dólares, tienes que tener mucha suerte para que esa suma llegue a la mitad de lo que pagaste tú por el boleto. Finalmente, hay que poder solventar un gasto de aproximadamente un mes y medio sin salario, pagando renta, comida y transportación aquí en Francia. Queda claro, creo, que este trabajo es más bien una gran inversión. Aunque es distinto para cada país, el hecho
es que para los que venimos de América este programa implica
un gran cambio. Los asistentes europeos generalmente regresan a casa
en vacaciones, nosotros no. Claro que tenemos la oportunidad de viajar,
porque si algo de bueno tiene este trabajo son las vacaciones. Sin embargo
consideren que viajar puede ser realmente caro. Así que, jóvenes,
si tienen la intención de venirse de asistentes a Francia, ¡bienvenidos!
Van a vivir una de las mejores experiencias de su vida. Conocerán
gente súper interesante, vivirán una experiencia profesional
en condiciones distintas a las de su país, y lo mejor de todo,
tendrán un muy buen año sabático. Eso sí,
pónganse a trabajar y a ahorrar para poder acceder a este trabajo,
tan altamente cotizado. Óscar Holguin
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